COMPORTAMIENTO DISRUPTIVO

El comportamiento disruptivo hace referencia a aquellos niños y/o adolescentes que presenta conductas desafiantes, hostiles, negativista hacia la autoridad, se les dificulta seguir o cumplir normas y reglas, por lo que claramente no es nada fácil lidiar con este tipo de niños afectando las clases, pero son niños que como los demás requieren de atención y afecto y no de rechazo, hemos visto como en otros países muchos adolescentes o jóvenes asesinan a sus compañeros a sus docentes, a sus padres, o simplemente llegan a un colegio a disparar, porque tienen guardado mucho odio y rencor, porque en algún momento de su vida escolar lo rechazaron, lo tildaron como el malo como el insoportable. 
Recordemos que todo lo que decimos con frecuencia se puede creer, si a nosotros nos tratan la mayor parte del tiempo como el malo, el que no sabe, el terrible... pues llegará un momento en que uno se lo cree y pues actúa como tal. 


CLAVES PARA MANEJAR EN CLASE
  • Autocontrol de adulto: Entender que las conductas intentan provocar enfado en los demás, por tanto, no dejarnos manipular, no entres en discusiones, mantén la calma y no levantes el tono de voz. Trata de hablar suave, no demasiado cerca y nunca reteniendo o agarrando. Si no subes el tono de voz, fomentará que el alumno lo haga. Podemos ser contundentes sin sonar de forma agresiva. Es recomendable que el niño perciba seguridad en el adulto que le impone las medidas correctoras con un tono firme pero no amenazante.
  • Aplicar un manual de convivencia entre todos los alumnos, que quede visible a la vista de todos (carteles, murales…), donde queden bien establecidas unas normas claras y explícitas de conducta. Es necesario que los alumnos intervengan en este proceso, ya que de este modo lo verán como objetivos a alcanzar y no cómo normas impuestas. Dejar claro las consecuencias antes de aplicarlas
  • Fomentar la reflexión grupal, plantear soluciones a distintas dinámicas del aula, es un modo de enseñar a los alumnos a que solucionen sus problemas.
  • Evitar que capte y se lleve toda nuestra atención ya que sino estas conductas aumentarán. Recordar al inicio o final de la clase que esa conducta es indeseable. Si obstaculiza mucho el desarrollo de la clase se puede usar la técnica del “Time Out” (tiempo fuera)
  • Cuando ocurra o se desencadene una conducta agresiva, hay que responder, pero no reaccionar de forma desproporcionada. Es bueno aislarlo para que no tenga público. Cuando se haya calmado, hablar con el alumno/a se debe mantener contacto visual, evitar entrar en su juego o en argumentaciones, el profesor es la figura de autoridad, eso no es discutible, no debes tratar de quedar por encima, ni humillar, ni entrar en discusiones. Dejar claro que buscamos, cuales son las normas y las consecuencias de incumplirlas.
  • Evitar situaciones que puedan generar o provocar la disrupción
  • Ejercer de modelo: Reconocer cómo nosotros también cometemos errores. Pedir disculpas si es necesario. Ellos aprenderán el modelo que les ofrecemos.
  • No prestar atención a faltas leves.
  • Podemos reducir las conductas disruptivas verbalizando expectativas positivas. Marcar lo que esperamos de ellos ayuda mucho. Usar además el refuerzo positivo
  • Con los más pequeños la economía de fichas resulta una técnica muy eficaz.
  • Crea clases dinámicas, donde haya muchos cambios de actividad, donde las tareas y actividades estén graduadas al nivel de dificultad. Ten un acercamiento al alumno conflictivo y utiliza el humor. Darle tareas de liderazgo, involucrarlo a que les ayude. Esto generará un ambiente más distendido dentro del aula.

Recordar que lo más importante es nuestro auto control, perder los nervios y dejarse llevar por el estrés puede ser peor. Estas situaciones son muy complicadas de gestionar, por ello, la mejor fórmula y solución es la práctica diaria, sumada a la reflexión profunda sobre nuestra acción. Cuando nos enfrentemos a una de estas situaciones, debemos intentar aprender de ellas, analizándolas, pensando en lo que funcionó y analizando lo que no lo hizo. Esto es un proceso en el cual es entendible que en algún momento se sienta frustrado de no ver cambios o los cambios que deseamos, por eso la paciencia y la calma es la mejor forma para poder buscar estrategias.


Así mismo, es importante saber que estas conductas se manifiestan no solo en el colegio sino también en casa, por lo que debemos trabajar en conjunto con los padres para que este trabajo que se haga pueda ser reforzado y así aumentar las conductas deseadas, pero como saber si nuestro niño o adolescente tiene este problema, según el DSM V estos son los criterios que se deben tener en cuenta y de los cuales deberíamos remitir a profesionales en este caso a psicología clínica para que sea un trabajo más completo.

A. Un patrón de enfado/ irritabilidad, discusiones/actitud desafiante o vengativa que dura por lo menos seis meses, que se manifiesta por lo menos con cuatro síntomas de cualquiera de las categorías siguientes y que se exhibe durante la interacción por lo menos con un individuo que no sea un hermano.

Enfado/irritabilidad
  1. A menudo pierde la calma.
  2. A menudo está susceptible o se molesta con facilidad.
  3. A menudo está enfadado y resentido.
Discusiones/actitud desafiante
Discute a menudo con la autoridad o con los adultos, en el caso de los niños y los adolescentes.
  1. A menudo desafía activamente o rechaza satisfacer la petición por parte de figuras de autoridad o normas.
  2. A menudo molesta a los demás deliberadamente.
  3. A menudo culpa a los demás por sus errores o su mal comportamiento.
Vengativo
  1. Ha sido rencoroso o vengativo por lo menos dos veces en los últimos seis meses.
B. Este trastorno del comportamiento va asociado a un malestar en el individuo o en otras personas de su entorno social inmediato (es decir, familia, grupo de amigos, compañeros de trabajo) o tiene un impacto negativo en las áreas social, educativa, profesional u otras importantes.
C. Los comportamientos no aparecen exclusivamente en el transcurso de un trastorno psicótico, un trastorno por consumo de sustancias, un trastorno depresivo o uno bipolar. Además, no se cumplen los criterios de un trastorno de desregulación perturbador del estado de ánimo.
Nota: Se debe considerar la persistencia y la frecuencia de estos comportamientos para distinguir los que se consideren dentro de los límites normales, de los sintomáticos. En los niños de menos de cinco años el comportamiento debe aparecer casi todos los días durante un periodo de seis meses por lo menos, a menos que se observe otra cosa (Criterio A8). En los niños de cinco años o más, el comportamiento debe aparecer por lo menos una vez por semana durante al menos seis meses, a menos que se observe otra cosa (Criterio A8). Si bien estos criterios de frecuencia se consideran el grado mínimo orientativo para definir los síntomas, también se deben tener en cuenta otros factores, por ejemplo, si la frecuencia y la intensidad de los comportamientos rebasan los límites de lo normal para el grado de desarrollo del individuo, su sexo y su cultura.



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